Ilustración isométrica de dos máquinas recreativas junto a un mostrador con un datáfono iluminado y una tarjeta, como imagen del pago con tarjeta y cashless en una sala de juego.
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Pago con tarjeta y cashless en tu sala de juego: cómo funciona de verdad

En resumen

La normativa neerlandesa no permite el pago directo con tarjeta en la propia máquina de juego. El dinero entra en efectivo o, con una exención de la Kansspelautoriteit (la autoridad del juego de los Países Bajos), a través de un sistema de cashless play que registra el saldo de juego, por ejemplo en una tarjeta con chip. El pago con tarjeta con el que tu cliente recarga ese saldo se hace en el mostrador, el punto de cambio o un punto de recarga. Ahí es donde organizas tu aceptación de tarjetas.

El malentendido: pagar en la máquina

Pregunta en el sector por el pago cashless y enseguida aparece la imagen de un cliente que acerca su tarjeta a la máquina de juego y empieza a jugar. Esa imagen no encaja con la normativa neerlandesa, y no es un detalle menor.

La legislación neerlandesa del juego no contempla el pago directo con tarjeta en la propia máquina. El dinero entra en efectivo, o a través de un sistema que registra el saldo de juego y que sustituye en parte el mecanismo de entrada y pago de la máquina. Eso segundo es el cashless play, y tiene condiciones.

El malentendido cuesta tiempo a los operadores. Piden a su banco o proveedor algo que en esa forma no puede funcionar, reciben un no, y concluyen que cobrar con tarjeta en una sala de juego es imposible. No lo es. Simplemente se hace en otro punto de tu sala del que se suele pensar.

El malentendido cuesta tiempo a los operadores: piden algo que no está permitido, reciben un no, y concluyen que cobrar con tarjeta en una sala de juego es imposible.

El cashless play funciona, pero solo con exención

El juego cashless existe en las salas de máquinas de los Países Bajos y ya funciona en un número creciente de operadores. La clave está en la exención.

Para el cashless play necesitas una exención de la Kansspelautoriteit. Se concede por sala y tiene una validez de varios años. Sin ella tu sala no puede funcionar en modo cashless, por muy bien montada que esté la tecnología.

Bajo esa exención funciona un sistema de pago central que registra el saldo de juego de tu cliente, por ejemplo en una tarjeta con chip o en una cuenta. La máquina lee ese saldo en lugar de aceptar monedas o billetes.

La exención y el sistema cashless corresponden a ti como operador y a tu proveedor de sistemas. Son cosas separadas de tu solución de pago: el sistema de juego por un lado, el procesamiento de tarjetas por otro.

Dónde se hace entonces el pago con tarjeta

Si no se paga en la máquina, ¿dónde se paga? En los puntos por los que tu cliente ya pasa.

  1. En el mostrador. Un terminal fijo donde tu cliente paga, igual que en cualquier otro negocio. Contactless, chip y pago con el móvil vienen de serie.
  2. En el punto de cambio. El lugar donde el efectivo y el saldo de juego cambian de manos es también el lugar lógico para el pago con tarjeta.
  3. En el punto de recarga. Si tu sala funciona en modo cashless, aquí es donde tu cliente recarga su saldo de juego. El pago con tarjeta correspondiente es una transacción normal que se conecta con tu sistema de cashless play.

En los tres casos se trata de un pago con tarjeta como cualquier otro: el terminal procesa la transacción y la solución de pago se encarga de que el dinero llegue a la cuenta de la sala. Lo que distingue a tu sala no es la tecnología del cobro, sino la cuestión de qué parte está dispuesta a aceptar esa transacción.

Por qué los bancos y proveedores se muestran reticentes

Una sala de juego es un negocio totalmente regulado, con permiso de explotación y un control de integridad Bibob superado. Aun así, las solicitudes se atascan con frecuencia, y eso tiene poco que ver con tu empresa.

La clasificación es el obstáculo. Cada negocio recibe un Merchant Category Code, y para el juego es el código 7995. En cuanto ese código va asociado a tu empresa, los bancos, proveedores y emisores de tarjetas te colocan en la categoría de riesgo, por muy bien que funcione tu sala.

Los emisores rechazan las transacciones con ese código con más frecuencia que la media, y la imagen histórica de devoluciones de cargo en el juego hace el resto. El resultado es una solicitud que se queda parada, o un proveedor que se retira con el tiempo.

A eso se suma la percepción de coste: trabajar en modo cashless y cobrar con tarjeta tienen fama de caros. En un mercado bajo presión por un impuesto al juego más alto y una caída de visitantes, es un motivo para no dar el paso. Y sin embargo, un modelo de tarifas transparente es justo lo que muestra a dónde va tu dinero.

Qué necesitas para organizarlo bien

El cobro con tarjeta en tu sala se apoya en tres cosas, y se pueden organizar por separado.

  1. Tu permiso y, si trabajas en modo cashless, tu exención. Corresponden a ti y a la Kansspelautoriteit. Un proveedor de pagos no se encarga de esto.
  2. Tu sistema de cashless play, si lo usas. Viene de tu proveedor de sistemas y registra el saldo de juego.
  3. La capa de pago y aceptación. Los terminales, el procesamiento de tarjetas y el registro con el código de categoría correcto. Es la parte donde se atascan la mayoría de las salas, y donde marca la diferencia un proveedor que conoce el sector.

En LunaPay, esa última parte es la nuestra. Nos conectamos a la caja, los equipos y el sistema cashless que ya tienes, y organizamos alrededor el procesamiento de tarjetas. Detrás de cada transacción hay varios adquirentes europeos con licencia, para que tu aceptación no se detenga si uno se retira o endurece su política.

Lo que necesita tu sala depende de tu configuración, tu volumen y de si trabajas con cashless play. Te lo calculamos con claridad por adelantado, para que sepas a qué atenerte antes de instalar nada.